¿Volvemos a la beneficencia?

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  • Teresa

    Hola compañera. Soy una Trabajadora Social que ha pasado ya por unos cuantos ciclos, es lo que tiene lo inevitable de cumplir años (a tí también te pasará)…sólo quiero aportar “perspectiva”. Una vez fui una profesional que empezaba como tu, dichosa por haber encontrado “mi” profesión y por poder ejercer mi vocación. Hoy tengo la gran suerte de poder seguir ejerciéndola con mucho esfuerzo, pero también con mucha ilusión. He vivido épocas en las que los recursos eran bien escasos y casi inexistentes… con eso no quiero consolar a nadie, sólo quiero contarte que, entonces, el recurso humano era lo más importante y lo más visible (el ciudadano con el que trabajábamos y nosotros mismos). Hacíamos trabajo comunitario, grupal… Hemos pasado otra época en la que nos hemos hartado de mover papeles y tramitar intentando, en esa marabunta, no perder la esencia de nuestro trabajo… hemos sobrevivido. Y ahora entramos en otra en la que quienes acuden para recibir nuestra atención tienen sus necesidades básicas no cubiertas o cubiertas muy precariamente (yo esto no lo había visto nunca). Pues bien, aun con todo, sigo creyendo firmemente en que nuestro trabajo gira en torno a movilizar los recursos de la persona, al acompañamiento social y al apoyo para que puedan ejercer sus derechos de ciudadanía con dignidad. Me niego a pensar que la ausencia de recursos materiales supone que el trabajo social pierde su sentido, porque lo tiene sean cuales sean las circunstancias que nos rodean. También me repugna el sistema que prima la beneficencia y que no transforma la realidad de los individuos… este es un tema largo. Perdona por la perorata 🙂
    Un fuerte abrazo y muchísimas gracias por este espacio y por la frescura y energía que nos aportas.

    • Sara

      Hola Teresa, un placer leer tu comentario y tu experiencia. Tienes razón, yo opino igual, el objetivo es movilizar los recursos de la persona pero, tb es cierto que sin financiación, los organismos no llevan a cabo proyectos, hay muchos menos recursos (y no sólo me refiero económicos) sino, en general. Por ejemplo, el otro día busqué una Asociación de inmigrantes para derivar a una señora y resulta q ya no existe, ha cerrado. Está claro que nosotros debemos ponerle ingenio pero en estos tiempos, es realmente difícil. Pero nos quedamos con la frase de que el TS no pierde su sentido aún en tiempos de crisis =)

      Saludos y espero volver a leerte!! 😉