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¿Podemos controlar nuestros impulsos?

Todos tenemos días malos en los que nos apetecería quedarnos en casa. Las personas que trabajamos atendiendo a otras, debemos saber controlar nuestros impulsos ya que si tenemos un mal día y algún usuario nos “saca de nuestras casillas” podríamos armar una buena. Hoy vengo a hablaros del por qué, a veces, hablamos sin pensar.

 

El sistema límbico o cerebro medio, es la porción del cerebro situada debajo de la corteza cerebral, y que comprende centros importantes como el tálamo, hipotálamo, el hipocampo y la amígdala cerebral. Esta última es el centro de procesamiento de las emociones (personas con la amígdala dañada no son capaces de reconocer los sentimientos ajenos). Es el depósito de nuestra memoria emocional en la que vinculamos nuestros sentimientos afectivos.

Las emociones están determinadas en gran parte por factores situacionales y personales. La emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos de origen innato. Las emociones son personales y cada individuo experimenta una emoción de forma particular.

En alguna que otra ocasión, en nuestro día a día, vivimos una explosión emocional en los que nos encontramos bajo la influencia del sistema límbico el cual reacciona de manera rotunda y rápida y no da tiempo al “cerebro pensante” a intervenir. El resultado es que actuamos antes de pensar, a veces para beneficio nuestro, pero muchas otras para perjuicio. Para controlar este tipo de situaciones, es importante reconocer las reacciones corporales asociadas a cada una de las emociones y establecer su origen.

¿Pensáis que es fácil poder controlar nuestros impulsos?

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