Intervención familiar con infancia en riesgo

El nuevo modelo de atención a las familias requiere la construcción de un perfil más amplio del usuario de los servicios. Tradicionalmente, el perfil comprendía casi exclusivamente a aquellas familias con múltiples problemas o problemas ya cronificados, con necesidades de muy variado tipo y en crisis de disolución que pertenecían a sectores de exclusión social. Sin embargo, todas las familias pueden, en algún momento de sus vidas, experimentar situaciones estresantes y contar con apoyo insuficiente ante los múltiples retos que deben afrontar.

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Intervención familiar con familias en dificultad social

Se pueden lograr resultados muy positivos si se plantean acciones preventivas y de promoción de competencias, al mismo tiempo que se amplia y enriquece la red de apoyos de la familia. La prevención y la promoción nos permiten incrementar las habilidades y capacidades de las personas y de las familias para que puedan satisfacer sus necesidades, resolver sus situaciones problemáticas y movilizar los recursos personales y sociales necesarios para poder mejorar el control de la propia vida.

Desde el Trabajo Social debemos desarrollar medidas que fortalezcan a las familias, desde el supuesto de que todas ellas, aún las más problemáticas, poseen capacidades que pueden promoverse para mejorar la calidad de las vidas de sus miembros.

Debemos diversificar las modalidades de atención a las familias en función de las necesidades de éstas. Así por ejemplo, además de las actuaciones intensivas y relativamente breves en el tiempo, dispensadas en entrevistas o visitas domiciliarias en situaciones de crisis familiar y de alto riesgo psicosocial, habría que tener en cuenta otras actuaciones, de media o larga duración, como son las actuaciones grupales con los padres o con los menores en centros comunitarios (ej. escuelas de padres).

El proceso de descubrir potencialidades de las familias requiere una exploración cooperativa con la familia en la valoración de su
situación y sus necesidades y la planificación de la intervención y de los recursos a utilizar para su mejora. En dicha exploración se deben detectar los factores riesgo, los factores de protección y de resiliencia de los padres y de la familia que les puedan permitir funcionar incluso en situaciones de adversidad. Se trata de entender los problemas y las dificultades de funcionamiento de la familia y proporcionar recursos y apoyos para que la familia potencie sus capacidades y los pueda enfrentar.

Tampoco debemos descuidar aquellas acciones de sensibilización y potenciación de la comunidad en general.

Objetivos a alcanzar

  • Promover las competencias parentales y el desarrollo personal y social de las figuras parentales. Lograr cambios en la familia que mejoren las funciones de cuidado, protección y educación y redunden en más oportunidades de desarrollo para los menores.
  • Aumentar el compromiso, la implicación y la responsabilización de los padres/madres o cuidadores principales en la tarea educativa
  • Facilitar la ampliación de las redes naturales de las familias y asegurar el acceso universal de las mismas a los recursos materiales,
    psicológicos, sociales y culturales de la comunidad.
  • Promover acciones protectoras y de sensibilización en los contextos de desarrollo de los menores.
  • Promover esquemas de coordinación y coresponsabilización entre los servicios de la comunidad (SS.SS, Educación, Sanidad, ONG…)
  • Desarrollar los sistemas de calidad en los servicios y de las buenas prácticas de los profesionales.

Servicios para familias

Puntos de encuentro, mediación familiar, SS.SS especializados, centros de día, servicios de ocio y tiempo libre, escuelas infantiles, ludotecas, ciberaulas, centros de juventud, servicios de ayuda a domicilio, servicios de respiro para cuidadores de personas dependientes, ONGs que desarrollan proyectos como Escuelas de Padres, etc.

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