Reducir la jornada laboral al ser madre

No todas las mujeres que son madres pueden elegir libremente si quieren o no reducir su jornada y/o solicitar una excedencia.

La decisión de reducir la jornada laboral cuando las mujeres se convierten en madres es un fenómeno complejo y no puede generalizarse a todas las mujeres, ya que está influenciado por una variedad de factores que se relacionan entre sí. Para entender mejor esta cuestión, es fundamental considerar la interseccionalidad, que reconoce cómo diferentes aspectos de la identidad social y cultural (como la raza, la clase, la etnia, la orientación sexual, y el estatus migratorio) interactúan y afectan la experiencia de las personas.

Algunos factores que pueden influir en la decisión:

  1. Económicos: Las mujeres de clase media y alta tienen más probabilidades de reducir su jornada laboral porque suelen tener acceso a mayores recursos económicos. Por el contrario, las mujeres de clase trabajadora pueden no tener esta opción debido a la necesidad económica de mantener un ingreso completo.
  1. Culturales y sociales: Las normas culturales y sociales influyen en las expectativas sobre el rol de la mujer en el hogar y en el trabajo. En algunas culturas, se espera que las mujeres se dediquen más al cuidado de los hijos/as, lo que puede presionar a reducir su jornada laboral.
  2. Políticas de apoyo familiar: En países con políticas de apoyo a la familia, como permisos parentales remunerados y acceso a cuidado infantil asequible, las mujeres pueden tener más flexibilidad para decidir si reducir o no su jornada laboral.
  3. Raciales y étnicas: Las mujeres de minorías raciales y étnicas a menudo enfrentan discriminación y desigualdades en el lugar de trabajo, lo que puede limitar sus opciones. Además, pueden tener menos acceso a redes de apoyo y recursos.
  4. Educación y nivel profesional: Las mujeres con mayor nivel educativo y en posiciones profesionales más altas pueden tener más opciones y flexibilidad laboral, mientras que aquellas en trabajos de menor calificación pueden no tener la misma capacidad de negociación.
  5. Condiciones laborales: La naturaleza del empleo también juega un papel crucial. Las mujeres en trabajos con horarios flexibles o que permiten trabajar desde casa pueden encontrar más fácil ajustar su jornada laboral.

Pero además de estos factores, en parejas heterosexuales donde ambos miembros trabajan antes de decidir ser padres, la elección de quién reduce su jornada laboral suele estar influenciada por la profesión y el trabajo de cada uno. Frecuentemente, los hombres ocupan puestos mejor remunerados que las mujeres, lo que lleva a que, al decidir «libremente» quién debe reducir su jornada, se elija a la persona que gana menos dinero, que en muchas ocasiones es la mujer. Esta situación no es casualidad, sino una consecuencia del sistema socioeconómico en el que vivimos: las mujeres tienden a elegir profesiones relacionadas con el cuidado, como el trabajo social o la enfermería, que suelen ofrecer peores condiciones laborales en comparación con carreras dominadas por hombres. Además, muchas mujeres enfrentan barreras en la formación educativa y profesional. Incluso cuando las mujeres y los hombres trabajan en la misma profesión, los hombres suelen ocupar puestos de mayor rango y responsabilidad (porque se les ha educado para ser los mejores y tener ambición…) lo que conlleva una mayor remuneración.

Después de esta reflexión, ¿crees que las mujeres eligen libremente? ¿crees que algún hombre querría reducir su jornada, pero también siente la presión social de que debe ser la mujer quien lo haga? ¿siente culpabilidad la mujer que prefiere continuar trabajando porque su carrera profesional para ella es importante?

Entender esta complejidad es crucial para desarrollar políticas y prácticas que apoyen a todas las mujeres en sus elecciones laborales y familiares, respetando y reconociendo la diversidad de sus experiencias y necesidades.

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