Doce años de esclavitud: una visión aterradora sobre la esclavitud

La esclavitud en los Estados Unidos existió durante los siglos XVIII y XIX. La esclavitud fue practicada en la América británica desde el principio de la era colonial, y fue firmemente establecida cuando se firmó la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. El comercio de esclavos había sido abolido, en el norte, a principios del siglo XIX pero, de forma clandestina, el tráfico de seres humanos continuaba, ya que el Sur necesitaba un flujo constante de mano de obra esclava.

esclavo

Como mano de obra más apta se utilizó en toda América al negro esclavo (personas procedentes de África). Los negros se vendían en subasta. El vendedor los ofrecía bien vestidos, peinados e incluso desnudos para que vieran el buen porte que tenían.Según el estudio de la Unesco denominado “La ruta del esclavo” se calcula que durante 400 años ingresaron aproximadamente 11 millones de africanos a América, pero se debe tener en cuenta que por cada esclavo que ingresaba se cuenta uno más que muere en África en la guerra por su captura y otro muere en el traslado oceánico. Es decir, que se cuenta para América más de 33 millones de seres que participaron de dicho tráfico.

El viernes se estrenaba en el cine “Doce años de esclavitud” una película basada en un hecho real ocurrido en 1850. Solomon Northup era un culto músico negro -y hombre libre- que vivía con su familia en Nueva York. Tras compartir una copa con dos desconocidos, Solomon descubre que ha sido drogado y secuestrado para ser vendido como esclavo en el Sur en una plantación de Louisiana. Renunciando a abandonar la esperanza, Solomon contempla cómo todos a su alrededor sucumben a la violencia, al abuso emocional y a la desesperanza. Entonces decide correr riesgos increíbles y confiar en la gente menos aparente para intentar recuperar su libertad y reunirse con su familia.

Los esclavos no disfrutaban de ningún derecho civil en la nación que había sido pionera en su reconocimiento y garantía. Podían ser traspasados o vendidos como un bien. No podían ejercer ninguna acción legal: contratos, matrimonio o ser propietarios. Ser esclavo no sólo consistía en que alguien te compraba, era tu dueño, tenías que trabajar para él (sin recibir remuneración) y obedecerle en todo lo que decía. Además, eran condenados a sufrir tratos humillantes y un maltrato físico y psicológico brutal. Eran azotados y humillados a diario. Esto, que nos parece algo increíble, sucedió durante muchos años y aún continúa pasando en algún que otro lugar.

Fuente: los ojos de hipatia

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