¿Un cuento real sobre Igualdad de Género?

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Un cuento sobre Igualdad de Género que podría, algún día, convertirse en una historia real…

¿Lo conseguiremos?

Érase una vez, hace muchísimos años, una sociedad en la que las mujeres no tenían ni voz ni voto. Las mujeres nacían para ser cuidadoras durante toda su vida, ese era su rol: cuidando a sus hermanos y primos de jóvenes; cuidando a su marido e hijos de adultas y, finalmente, cuidando a sus padres cuando eran mayores.

La mujer de antes, se encargaba de comprar, de que su familia tuviera la comida lista, de comprar la ropa de sus hijos, de lavar y planchar, de estar guapa para su marido… en definitiva,  se dedicaba en cuerpo y alma a su casa. Ya por entonces, había mujeres que luchaban por algo que denominaban “sus derechos” aunque la mayoría de mujeres no sabían lo que eso significaba. Poco a poco, y con mucha lucha, se empezó a tener en cuenta las opiniones de las mujeres. Mucha gente pensaba que era una locura ya que la mujer no estaba creada para eso.

Muchos años  después, la situación empezó a cambiar aunque había gente que se oponía a ello. Las mujeres se formaban en carreras universitarias, se creaban asociaciones que luchaban por su derecho, aparecían los primeros trabajos remunerados, fuera de casa, entre otras muchas transformaciones. Sin embargo, había situaciones que seguían igual. La mujer iba a trabajar para ganar dinero pero, al llegar a casa, aún tenía doble jornada (lavar, planchar, cocinar, fregar…). Las mujeres no daban abasto y no tenían tiempo para tener un poco de ocio. En la televisión se hablaba de igualdad entre hombres y mujeres pero, sólo era teoría ya que en la práctica, había pocas situaciones de igualdad real entre hombres y mujeres.

Ya entrados en el siglo XXII (año 2100), después de ir transformando la sociedad y la mente de las personas, muy paulatinamente, hemos llegado por fin a la igualdad entre hombres y mujeres. Ahora, la gente no concibe otro tipo de sociedad y no comprende cómo las mujeres pudieron aguantar tanto tiempo en esa situación. Ahora, la mujer y el hombre es el mismo ser humano ante la Ley, sin ninguna distinción. La sociedad actual es así:

  • La mujer y el hombre trabajan fuera de casa (trabajo productivo).
  • La mujer y el hombre trabajan dentro de casa (trabajo reproductivo).
  • La mujer y el hombre cobran lo mismo en el mismo puesto de trabajo.
  • Hay el mismo número de mujeres como de hombres en puestos de altos cargos.
  • El cuidado de los hijos se hace por igual.
  • En la escuela se desarrolla una educación no sexista.
  • La terminología ha cambiado. Ahora ya no es necesario escribir el género masculino de las cosas primero, sino que da igual el orden.
  • Mismas vacaciones de maternidad para los padres.
  • Otras muchas.

Lo único que aún no hemos conseguido pero, quizá algún día lo hagamos, es que los hombres puedan tener hijos. La ciencia avanza a pasos agigantados… disfrutemos pues, de la justicia de la vida.

¿Se hará realidad algún día este cuento?

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