10 cosas que no se cuentan del Trabajo Social

Estamos muy acostumbradas a hablar de la vocación que tenemos las/os Trabajadoras/es Sociales y a difundir un mensaje positivo de la profesión. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce.

Trabajo Social

10 cosas que no se cuentan del Trabajo Social

  • Para ser Trabajador/a Social debes estudiar una carrera. Sin embargo, hay gente voluntaria que cree hacer Trabajo Social. Por lo tanto, tenemos que lidiar con el intrusismo laboral.
  • No se reconoce el trabajo que hacemos. Por un lado, los/as Políticos/as destinan poco dinero a los Servicios Sociales y al resto de recursos sociales tan necesarios como centros de menores, centros para víctimas de violencia de género, etc. Por otro lado, mucha gente desconoce lo que hacemos y, de conocerlo, tienen prejuicios que ensucian nuestra profesión como que “quitamos a los/as niños/as”, entre otras.
  • Hay gente que nos culpabiliza de ciertas situaciones como, por ejemplo, los procesos migratorios. Refieren que “si no estuviéramos para ayudar, no vendrían”. Unido a esto, también nos tildan de ayudar solo a inmigrantes.
  • Muchas personas no tienen interés en conocer lo que hacemos ya que consideran que no usarán nunca nuestros recursos. Hay mujeres que creen que la violencia de género no va con ellas; que su padre/madre no puede ser susceptible de necesitar una residencia de personas mayores u otro tipo de problemáticas sociales. ¿Acaso solo pasan por situaciones de dificultad las personas con pocos recursos?
  • El Trabajo Social está “mal pagado” pese a trabajar con grandes problemáticas; deber reciclarte continuamente; faltarte al respeto en ocasiones o, incluso, correr peligro…
  • Estamos en mitad de: Políticos/as que destinan poco tiempo y dinero en intentar mejorar los recursos sociales; los Presidentes/as y/o Directoras/es de algunas entidades privadas que quieren “cantidad” y no “calidad” y el/la usuario/a con dificultades. Hay que hacer malabares en nuestro día a día.
  • Tenemos prejucios porque somos humanas/os; nos cansamos de atender; nos agobiamos; tenemos malos días… pero debes ser amable, separar tus problemas, ser objetiva/o… porque esas personas están confiando en ti.
  • La burocracia ocupa la mayor parte de nuestro tiempo: subvenciones, justificaciones, registro en aplicaciones…
  • Dedicas tiempo libre en aliviar la tensión que acumulas por el estrés diario yendo a yoga, gym y/o al fisio.
  • Hay muchos ámbitos en los que deberíamos estar pero que son muy desconocidos por muchos/as profesionales como por ejemplo los Juzgados. El peritaje social es muy importante. Incluso, muchos otros lugares donde no tenemos presencia y podríamos hacer un gran trabajo como en los Colegios.

Curiosamente, con este panorama te preguntas por qué deciste escoger esta profesión y no sabes responder pero hay algo que te engancha y que te hace ir motivada/o (la mayor parte del tiempo).

¿Añades alguna más?

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