10 cosas que no se cuentan del Trabajo Social

Estamos muy acostumbradas a hablar de la vocación que tenemos las/os Trabajadoras/es Sociales y a difundir un mensaje positivo de la profesión. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce.

Trabajo Social

10 cosas que no se cuentan del Trabajo Social

  • El intrusismo laboral existe en la profesión del Trabajo Social. La falta de concreción en algunos campos laborales hace que pueda haber otras/os profesionales que estén ejerciendo nuestro trabajo. Por ejemplo, en algunos organismos, hay educadores/as sociales ejerciendo como trabajadoras/es sociales y viceversa. También ha sucedido con la enfermería comunitaria que es una rama que se centra en la mejora del individuo, grupo y/o comunidad, a nivel de salud. En muchas ocasiones se solapa con el trabajo social sanitario. Unido a esto también es imprescindible citar que muchas personas voluntarias que regalan su tiempo a diferentes organizaciones del tercer sector, acaban atendiendo a personas y valorando sus problemáticas, pese a no tener formación para ello.
  • Existen innumerables mitos que acompañan a nuestra profesión como el ejemplo de que quitamos a los niños/as. Esto hace que muchas personas que se encuentran en situaciones difíciles no soliciten nuestros servicios por un miedo infundado.
  • El Trabajo Social está muy unido a la política y, en función de quién gobierne, puede destinar más o menos fondos a Servicios Sociales y otros organismos del tercer sector. Esto se relaciona con unos contratos laborales que, en muchas ocasiones, son inestables y empobrecen al profesional. Además, en determinados puestos de dirección, se tiene que saber contar con diplomacia.
  • Hay gente que nos culpabiliza de ciertas situaciones como, por ejemplo, los procesos migratorios. Refieren que son los recursos sociales que gestionamos los que atraen a personas de diferentes países y, que sin ellos, no vendrían. Unido a esto, también nos tildan de ayudar solo a inmigrantes.
  • Muchas personas ven ajenos nuestros servicios por relacionarlos con la pobreza y considerar que es un tema que no les compete. Sin embargo, los problemas sociales se dan en todas las esferas (cuando se necesita una residencia para un familiar de más de 65 años; cuando se busca información ante una enfermedad sobrevenida; cuando tu vecina sufre una situación de violencia de género, etc).
  • Los sueldos de un/a trabajador/a social del ámbito privado y del tercer sector, suelen ser bajos. Acceder al ámbito público es complejo ya que no salen demasiadas plazas y puedes quedarte en bolsas indefinidas donde no hay mucho movimiento. Emprender también puede ser una opción.
  • En algunas entidades sociales se prefiere la cantidad a la calidad. Cuantas más personas se atienden, más presupuesto procedente de subvenciones y demás conciertos públicos. Por ello, a veces las atenciones sociales no llegan a tener la calidad que corresponde.
  • Las personas que tenemos formación social también tenemos prejuicios. Es importante saber cuáles son para trabajarlos o, al menos, para saber dónde no queremos trabajar.  Nuestro trabajo debe ser completamente objetivo.
  • La burocracia ocupa la mayor parte de nuestro tiempo: subvenciones, justificaciones, registro en aplicaciones…dejando en muchas ocasiones, poco tiempo para la verdadera atención social.
  • Trabajar con tantas problemáticas sociales, unido a tus propias problemáticas, puede generar problemas de salud mental en profesionales de lo social. Es importante cuidar al/la que cuida. Para prevenir posibles problemas de salud mental se puede ejercitar yoga, gym, mindfulness… e intentar aliviar la tensión acumulada por el estrés diario.
  • Existen problemáticas que padecen determinados colectivos, que no están sujetas a ninguna Ley nacional. Son las comunidades autónomas las encargadas de esas políticas, lo que provoca una desigualdad territorial. En muchas ocasiones, dedicamos parte del tiempo a coordinarnos con otras autonomías para buscar recursos que en nuestra propia comunidad no hay.
  • Aún hay ámbitos en los que no tenemos presencia. Por ejemplo, centros educativos de algunas autonomías, no tienen la figura social necesaria.
  • El reciclaje debe ser una tarea prioritaria ya que los problemas son cambiantes y las formas de resolverlos, mediante políticas sociales, se van actualizando.

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