Cómo afecta la violencia de género a las hijas y los hijos de las mujeres víctimas

Hasta no hace mucho tiempo, los hijos e hijas de las mujeres víctimas de violencia de género no eran considerados/as víctimas. Incluso, se siguen dando custodias compartidas ante situaciones de maltrato. Hasta hace poco tiempo ha prevalecido el que no era incompatible ser un maltratador con ser buen padre pero, para el bien de los niños y las niñas, esto está cambiando y también son incluidxs como víctimas y, por ende, pueden ser beneficiadxs de esa recuperación integral y ser valoradxs como sujetos a los que proteger.

En el día a día, estos niñxs también sufren la violencia al escuchar los gritos, las amenazas, los insultos… se sienten culpables en muchas ocasiones, creyendo que todo puede ser culpa de ellos/as y sienten temor en su día a día debido a la incertidumbre de no saber cuándo va a volver a suceder de nuevo.

Todo esto se relaciona con una baja autoestima, dificultad para estudiar y concentrarse, falta de habilidades sociales, sentimiento de soledad, problemas de salud (dolores de barriga o cabeza constantes).

El ciclo de la violencia de género que probablemente todas y todos ya conoceréis (fase de tensión, fase de reconciliación o luna de miel y fase de explosión) no solo afecta a las mujeres que sufren violencia de su pareja o ex/pareja, sino que también la viven los propios hijos e hijas.

Consecuencias

  • Crecer en un entorno de violencia daña el desarrollo de lxs niñxs aunque no reciban violencia directamente porque crecen entendiendo la violencia como una pauta normal de relación.
  • En el caso de la violencia de género, además, se perpetúan patrones de género destructivos y vinculados al abuso de poder.
  • Se da una paradoja ya que el lugar donde deberían sentirse más seguros/as es de donde procede la violencia. Se produce un sentimiento muy fuerte de desprotección e inseguridad física y emocional que determina el desarrollo psicológico del o de la menor.
  • Las niñas y niños se perciben a sí mismos/as, entienden el mundo y aprenden a relacionarse a través de las relaciones que mantienen con sus padres y la observación de su entorno.

Efectos de la violencia de género según la etapa evolutiva

Edad preescolar

Muy vulnerables, comprometidas todas sus áreas de desarrollo, conductas regresivas que dificultan el camino a la autonomía, disminución de la talla según edad cronológica, alta ansiedad (irritables y llanto frecuente), trastornos del sueño, agresividad (o, al contrario, retraimiento).

Edad escolar

Responsabilidad frente a la violencia (culpándose o interviniendo para que cese), problemas de rendimiento escolar, comportamiento opuesto (perfeccionistas, no toleran frustración), síntomas de ansiedad (baja autoestima, ansiedad), ambivalencia respecto a padres (querer al padre que maltrata a su madre o culparla a ella de todo), dificultad para que desarrolle la subjetividad, explosiones de ira, etc.

Adolescencia

Desafio de la propia adolescencia donde ya tienen que afrontar dificultades emocionales, conductas autodestructivas (alcohol, drogas…), busca desesperada de afecto, fracaso escolar, mandatos de género instalados y que condicionan su forma de vivir, etc.

El niño o la niña víctima de violencia de género va a experimentar estas emociones en un contexto familiar que, probablemente, no tendrá capacidad para sostenerlo/a emocionalmente ya que se trata de un contexto violento, donde el padre pasa de ser una figura protectora a agresora y la madre puede encontrarse desbordada y a modo de “supervivencia” pudiendo no estar disponible para cubrir necesidades emocionales de sus hijxs.

Además de esto, señalar que lxs niñxs adquieren roles ante la violencia de género y es importante que lxs profesionales que trabajemos con ellxs los sepamos detectar. El rol del cuidador/a, el confidente de la madre, el confidente del abusador, el del niño/a perfecto/a, el del árbitro y el chivo expiatorio.

Es importante ir creando factores de protección para la infancia y que lxs profesionales que trabajamos con ellos/as podamos tener esa vinculación y trabajar no solo en su protección sino en la prevención. La Educación es primordial en un tema tan a la orden del día como es la violencia hacia la mujer.

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